El liderazgo femenino es la clave del mundo VUCA

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El mundo VUCA (volátil, incierto, complejo y ambiguo) ya es una realidad a la que hay que hacer frente todos los días y en todos los ámbitos, en el trabajo y en la vida privada. Muchos de los métodos utilizados hasta ahora para dirigir y formar nuevos líderes resultan superados y un gran número de ejecutivos a menudo se ven en cargos y situaciones que “les superan”.
Los límites clásicos de nuestros mercados e industrias se han vuelto permeables. Los cambios a veces se producen de forma rápida y otras veces son paulatinos, sin un patrón fijo. En este entorno, los líderes se dan cuenta de que un futuro sostenible sólo es posible si las organizaciones pueden detectar, adaptarse y responder a esos cambios, para poder evolucionar en un mundo en evolución.

Bajo los efectos de la crisis, en los países mediterráneos ha caído verticalmente la percepción de oportunidades de negocios innovadores, cuando, por el contrario, el entorno incierto y saturado obligaría a emprender con mayor imaginación y coraje que antes. Prosperar en el mundo VUCA pasa por adaptarse a nuevos contextos de negocios, donde la empatía para leer a las personas y la capacidad de adelantarse a los cambios es clave. El liderazgo femenino encaja perfectamente con esas nuevas necesidades.

Los ejecutivos están obligados a desarrollar nuevas capacidades para gestionar la complejidad, alcanzando un mayor conocimiento de cómo piensan las personas y cómo se comportan en consecuencia. Las relaciones personales y la capacidad de expandir constantemente las perspectivas, utilizando con profundidad y hábito la herramienta del feedback, son elementos claves de este proceso. En este contexto, las organizaciones necesitan a líderes-maestros capaces de mantener diálogos abiertos y significativos en los que se consideran todos los múltiples futuros y opciones posibles. En lugar de ofrecer a los equipos respuestas y opiniones inmutables sobre las decisiones cotidianas, habrá que optar por fomentar el pensamiento crítico individual y el empoderamiento. Los líderes-maestros deben ocuparse de la creación de un entorno abierto que valore los descubrimientos, las diversas perspectivas y la experimentación. Además, tienen que fomentar la realización de diálogos iterativos que introduzcan nuevas ideas en el contexto de trabajo y se traduzcan así en nueva información para implementar procesos diferenciadores. Finalmente, es importante fortalecer y hacer extensivo y difuso el proceso de toma decisiones en la organización y lanzar retos constantes para revelar e incrementar las capacidades de aprendizaje de las personas y de los equipos, conscientes de que el aprendizaje ocurre todos los días.

Aprender a manejar situaciones difíciles, manteniendo el máximo rendimiento, requiere la capacidad de predecir nuestras respuestas y el impacto que éstas tienen sobre los demás y sobre las situaciones, una tarea para la que es necesario un alto nivel de auto-conciencia y auto-gestión, dos componentes básicos de la inteligencia emocional, una cualidad típica del liderazgo femenino, cada día más imprescindible.
En el mundo VUCA es fundamental tener siempre un plan B y un plan C y mantener la suficiente elasticidad mental como para cambiar de táctica y estrategia de modo rápido y pragmático. Para poder hacer esto es necesario mantener un sólido autocontrol, que pasa por el reconocimiento de las emociones que surgen en situaciones ordinarias durante en el día a día.

Para poder cambiar no debemos tener miedo a equivocarnos y a admitirlo. El miedo es a menudo nuestra primera respuesta porque el sistema límbico del cerebro está programado para protegernos cuando nos enfrentamos a lo desconocido. La mayoría de nosotros no se siente cómodo con el cambio y lo ve como una amenaza para su seguridad.
El miedo al cambio es paralizante, pero si somos emocionalmente inteligentes sabemos que cambiar/evolucionar es inevitable, además de útil. La inteligencia emocional es esencial para superar el miedo y alcanzar el auto-control, encontrando así la manera de prevenir el descarrilamiento cuando nos enfrentemos a obstáculos y bloqueos en las carreteras de la vida. El autocontrol es la capacidad de dar un paso atrás, evaluar y realinearse para poder elegir la mejor respuesta.

Este tipo de enfoque, basado en la empatía y en el dominio de las emociones, representa la fuerza que dará nueva forma a la economía, caracterizada por una mayor inversión inmaterial e innovadora. Por tanto, debemos empeñarnos para vencer el miedo al cambio para poder innovar.
La innovación es un deporte de contacto (y a veces de riesgo) entre las personas y las ideas. Se requiere trabajo de equipo, un ámbito el que el estilo de liderazgo femenino ofrece más garantías de éxito.

El liderazgo femenino está más dispuesto a compartir información. Es un estilo integrador, que incorpora hechos y perspectivas procedentes de muchas fuentes diferentes. La creación de un consenso abierto, inclusivo, colaborativo y colegiado es un antidoto al miedo y un fuerte estimulo para los que finalmente tendrán que tomar las decisiones, que se sentirán más capacitados para enfrentarse a los cambios y asumir los riesgos inherentes a la innovación.

Por Andrés Raya

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