Cómo aprovechar las diferentes generaciones de trabajadores

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Los Millennials son la generación más numerosa de la historia: 2,3 mil millones y representarán la mitad de la fuerza de trabajo mundial en 2020. Sin embargo, ya existe una nueva generación sucesiva: la ‘Generación Z’, los nacidos a partir de 2000. Los primeros en ser etiquetados fueron los ‘Baby Boomers’, nacidos durante la explosión demográfica de la posguerra mundial, entre 1946 y 1964: asertivos, ambiciosos y sin inhibiciones. Personas optimistas, que crecieron en el auge económico, con ingresos elevados y gran capacidad de ahorro. Fue también la primera generación atenta a la forma física, workaholicos. Hoy el 75% de ellos está en Facebook.

Los hijos de los boomers son los llamados “Generación X“, nacidos entre 1965 y 1980. En la actualidad son los protagonistas, en términos numéricos, del mundo del trabajo. Han sufrido siempre de una cierta mala prensa, debido también al hecho de encontrarse en la tierra media entre el optimismo y la eficacia de los Boomers y el paradigma rompedor de los Millennials. Los X entraron en el mundo del trabajo más preparados que sus padres, pero lo hicieron en tiempos de recesión y con salarios menores. Sin desear alcanzar el éxito a toda costa y su idea y necesidad de cambio iba dirigida más a la esfera personal que a la profesional. Son también los que han creado gigantes como Google y Yahoo!

Así que es gracias a la generación X que nacieron los nativos digitales, los Millennials. Los primeros en no necesitar de un adulto para buscar información (de hecho, son ellos los que “educan” a sus padres y profesores). Impacientes y distraídos, con los porcentajes de trastornos de hiperactividad y déficit de atención más altos de la historia.
Una generación marcada por grandes logros en términos de igualdad de género, pero que sacrificó la familia (el 75% de los Millennials es soltero, el 62% cree que un hijo retrasaría su carrera y el 42% no lo quiere).
Mientras que la generación X se había ganado los títulos de independencia y rebeldía, la generación del milenio es más pragmatica y orientada al trabajo en equipo y a una vida más cómoda. El 59% de los Baby Boomers estaba convencido de que era necesario revolucionar el sistema, comparado con el 13% de los Millennials. “Revolucionar” ha sido sustituido por “reformar” a través de la iniciativa, el espíritu de innovación y la creatividad.

Los últimos llegados, los miembros de la Generación Z, han crecido en un mundo marcado por el caos político y financiero. Como resultado, están dispuestos a cuidar de su dinero y a hacer del mundo un lugar mejor. Un informe de Sparks & Honey, una agencia de publicidad de Estados Unidos, describe esta generación como la “primera tribu de verdaderos nativos digitales”. Pero, respecto a la anterior generación de Millennials, son más enfocados, más seguros y más maduros. Su portavoz es Malala Yousafzai, la joven defensora de la educación de Pakistán, que sobrevivió tras recibir los disparos de los talibanes y que llegó a ser la ganadora más joven del Premio Nobel.
Los Z, que aún no han entrado en el mundo del trabajo, quieren ser voluntarios en ONG y son conscientes de que la educación es un lujo que hay que valorar. Según Sparks & Honey el 60 por ciento de los Z quiere tener un impacto en el mundo, en comparación con el 39 por ciento de los Millennials.

Todas estas diferencias generacionales se reflejan en el mundo del trabajo y las empresas deben tener las ideas claras sobre cómo organizar y aprovechar diferentes maneras de pensar y estilos de comunicación. Tendrán que encontrar la manera de seguir aprovechando la experiencia en los últimos años de actividad de los Boomers, motivar a los X y formar y fidelizar a los Millennials.
Los Baby Boomers son competitivos y piensan que los trabajadores, ante todo, tienen que hacerse cargo de sus deberes y responsabilidades. Los X son más propensos a ser críticos y de mente independiente. Los Millennials aprecian el trabajo en equipo, los feedback y la tecnología. La clave está en saber aprovechar las diferencias en los valores y expectativas de cada generación con eficacia. He aquí algunas estrategias:

Formarse y seguir formándose. El de la formación es un excelente entorno mixto para aprender a reconocer las diferencias generacionales y adaptarse.

Facilitar la tutoría entre empleados de diferentes edades para fomentar la interacción entre generaciones. Los empleados más jóvenes deben aprender de la experiencia y los mayores de las nuevas y más abiertas perspectivas.

Ofrecer diferentes opciones de trabajo, como el teletrabajo, para centrarse en los resultados de los empleados más que en la forma con la que los logran. También puede motivar a los boomers a punto de retirarse a permanecer activos más tiempo ya que la opción les permite bajar la carga de trabajo.

Ofrecer diferentes estilos de aprendizaje. Los Boomers suelen preferir métodos de aprendizaje más tradicionales y estáticos, como presentaciones y manuales de Power Point, mientras que los trabajadores más jóvenes pueden gravitar hacia formas más interactivas, multimedia y basadas en la tecnología.

Mantener a los empleados comprometidos, proporcionando oportunidades de educación y formación regulares. Alimentar las altas expectativas de los ambiciosos Millennials con tareas especiales que están fuera de su habitual area de trabajo.

Abrir la oficina. Los Millennials, y en menor medida también los X, generalmente no funcionan bien bajo una estructura de gestión rígida. Prefieren colaboraciones abiertas que les permitan compartir información y que todo el mundo pueda contribuir a la toma de decisiones.

Romper las rutinas. Los Millennials y los X no aman la formalidad de las reuniones regulares, sobre todo cuando no hay nada que discutir. Las reuniones deberían limitarse a cuando existe una necesidad real.

Crear programas de refuerzos y reconocimiento diferentes. Gestos simples como una palmada en la espalda o unas felicitaciones por correo electrónico pueden ayudar a aumentar la productividad de la generación X, por lo general, más necesitada de empatía. Los boomers son más susceptibles al estatus y por tanto pueden preferir que toda la oficina se entere de que están alcanzando o superando sus objetivos. Los Millennials pueden buscar la validación y aprobación a través de una mayor responsabilidad y nuevas posibilidades de formación.

Adaptarse a las necesidades personales de los empleados. Diferentes generaciones de empleados estarán en diferentes etapas de la vida y pueden requerir que se les ofrezca cierta flexibilidad. Los Boomers que están pensando en la jubilación, por ejemplo, podrían querer reducir el número de horas a cambio de una remuneración reducida. Los X, que necesitan salir temprano del trabajo para asistir a una reunión de padres y maestros, pueden ponerse de acuerdo para compensar el tiempo perdido en otras fechas. Los Millennials puede que pidan tiempo para apuntarse a otro curso de formación o a un posgrado y hay que apoyarles.

Dar a todos los empleados una voz. Independientemente de la edad y nivel, hay que ofrecer a todos los empleados un foro en el que presentar ideas, preocupaciones y quejas. Los jefes de departamento deben facilitar la comunicación abierta en toda la oficina y encontrar el tiempo para proporcionar feedbacks transparentes y honestos.

Diferenciar las formas de comunicación. Los Boomers prefieren comunicarse por teléfono o en persona. Los Millennials están acostumbrados a enviar correos electrónicos o mensajes de texto.

No hay que confundir las cuestiones de carácter, como la inmadurez, la pereza o la inflexibilidad con rasgos generacionales. Mientras que los Boomers pueden ver en una semana de trabajo de 60 horas un requisito previo para lograr el éxito. Los X necesitan saber que su vida n se reduce al trabajo para rendir. Muchos Millennials, que trabajan duro y bien, pueden preferir una vida más equilibrada que incluye horas de trabajo razonables, con picos ocasionales de horas extras y fines de semana libres, o incluso pueden optar voluntariamente por trabajar durante el fin de semana en entornos muy diferentes (como puede ser un bar) para experimentar otros tipos de relaciones.

Por Andrés Raya

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